jueves, 18 de febrero de 2010

Marcas en la vida

Hoy fue un día en que me di cuenta de algo que siempre he sabido. Pero tal vez nunca he aceptado.
En la tarde como no tenia nada que hacer, me fui a mi campo. Estaba todo húmedo y solo estaba acompañado por un par de perros, justamente quería eso, un poco de soledad para poder pensar bien algunas cosas de mi. Me senté en un tronco al lado del estero, debido a la lluvia el torrente estaba mas fuerte y se podía oír ese sonido tan melodioso del agua al chocar con las ramas y piedras.

Pensé, divague y soñé; lo normal en mi cuando estoy así. En ese momento quise descubrir algo, como Newton cuando le cayo una manzana en la cabeza o Einstein cuando se le ocurrió la teoría de la relatividad. Obviamente no soy como don Isaac ni don Albert, ni ningún otro genio de la ciencia, así que solo me quedo agarrar una rama y hacerla correr por la superficie del estero. Mientras hacia eso, me percate que el rocé de la rama con el agua formaba marcas, como pequeñas aberturas que se mantenían durante pocos segundos y volvían a la normalidad. Nada extraordinario, hasta un niño pequeño se da cuenta de eso. Pero imaginé que ese estero, el agua, es la vida. Nuestra vida, que va fluyendo hacia un lugar que no sabemos donde ira a parar, pero que es inevitable que suceda. Y las marcas en el agua las hacemos nosotros, son todas esas acciones que por querer dejar alguna marca para trascender como humanos, nos llevan a hacer muchas cosas que tal vez no necesitamos. Jesús, Buda, Napoleón, Hitler, Neruda, tu y yo; todos golpeamos el rió para ver si queda nuestra huella, para ver si a la vuelta aun esta y sigan recordándonos. Las religiones, la política, el arte, la ciencia, la tecnología, la filosofía, todas ellas son nuestras herramientas; las cuales ocupamos para tratar de cumplir nuestro objetivo, todo ellos sumado a nuestras actitudes competitivas y egoístas. Pero ¿ Podemos dejar alguna marca? Pues no, solo por un instante, en algunos casos un poco mas largos, pero al final perecederos. Por eso es que sufrimos, no queremos dejar el cause tranquilo, por mucho que lo intentemos al final solo habrá decepción. Tenemos que dejar que fluya la vida, no buscar significados, ni sentidos, la vida misma tiene un significado y un sentido, solamente hay que dejarse llevar. Podemos estar recién en los manantiales de la montaña o en la boca del mar, nadie lo sabe, no podemos decir que la muerte es el fin, sin ni siquiera saber cual es el principio. Al estero por mucho que se le traten hacer marcas, volverá a su normalidad, así es la existencia, ahora es recordado Jesús, pero antes que él existiera no estaba su marca y probablemente en muchísimos años mas cuando nuestra especie no este, ni él ni ninguno de nosotros sera recordado. Pero aun existiremos, aun seguiremos en el cause, pues somos parte de él. La vida no pertenece a un solo individuo, es una sola, todos somos parte de ellas, desde las rocas hasta los animales. Y desde el principio hasta el principio.

Supongo que algo así es lo que pensó Siddharta cuando le hablo el río, en verdad no lo recuerdo, pero esto es lo que pensé yo y no es nada nuevo, a todos se les ha pasado por la cabeza, pero tal vez lo han ignorado, como lo hice, lo hago y haré yo. Pues si,  no siempre hago lo que pienso o siento, y a veces quiero dejar mi marca, puede que llegue el día en que me deje fluir por el rió, quizás no y muera tratando de desviar el curso, pero no me importa, no debemos preocuparnos, pues sabemos que al final igual nos uniremos a la armonía de las aguas, es inevitable.

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