El debate acerca del matrimonio entre las personas del mismo sexo es un tema que ha estado presente en varios países en los últimos años. Esto es debido, en principio, por la actitud de las personas homosexuales a no seguir ocultando su condición sexual y no continuar en el anonimato social, siendo un grupo de individuos que ya no tiene miedo de reconocer su realidad y, por ende, a luchar y reclamar muchos derechos que durante mucho tiempo no ejercieron por una censura impuesta por su medio o por ellos mismos. La causa de lo anterior no es única y atiende a diversos factores, como culturales, sociales, políticos e históricos. Pero, por otra parte, no es algo que ocurra en todo el planeta, pues en muchos países siguen existiendo fuertes discriminaciones contra este grupo de personas, incluso, en muchos estados las personas de esta condición son castigadas con la muerte. A pesar de esto, lo dicho primeramente se aplica a la mayoría de los países occidentales, en los cuales desde hace unos años han ido disminuyendo los prejuicios y discriminaciones contra estos individuos.
Es así como en la actualidad se suscitan una gran cantidad de discusiones en relación a este grupo de personas, que siempre han existido, pero que no habían sido considerados en muchos aspectos, en especial, a lo que corresponde a la legislación y la regulación de sus relaciones; sobre todo si se habla del matrimonio. Causando así una diversidad de posiciones con respecto a esto, desde un extremo en el cual algunos no aceptan ningún tipo de regulación porque pasaría a llevar valores fundamentales, a otros que reconocen que el ordenamiento jurídico debe considerar en ciertos aspectos estas uniones de hecho homosexuales, pero no otorgarles el derecho a contraer matrimonio. Y llegando al otro extremo el cual está de acuerdo con la legislación del matrimonio homosexual. Esta última es la que trato en este ensayo, puesto que considero que debe existir el matrimonio entre personas del mismo sexo, ya que negar esa posibilidad sería pasar a llevar derechos esenciales como el de la igualdad y la libertad.
El matrimonio es una institución que ha estado presente gran parte de la historia del hombre, en diversos lugares y culturas. Tratar de dar una definición objetiva de lo que fue y es el matrimonio para cada cultura y sociedad puede resultar una tarea ardua y casi imposible; probablemente nunca se lleguen a conclusiones exactas. En el caso de los países occidentales influenciados por la fe cristiana, el matrimonio es considerado como una de las instituciones más importantes; llegando a ser prácticamente sinónimo de familia y el núcleo de la sociedad. La idea importante, en este caso, es la definición del matrimonio como un vínculo entre un hombre y una mujer. De esta forma es recogido en nuestro Código Civil, para ser exactos en el artículo 102, el cual determina: “El matrimonio es un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de procrear, y de auxiliarse mutuamente”.
Con respecto al artículo anterior se pueden hacer muchas objeciones, en primer lugar, en lo que corresponde al término indisolublemente, puesto que, en la actualidad y de acuerdo con la nueva ley de matrimonio civil del año 2004, el matrimonio puede llegar a término a través del divorcio. Igualmente, al referirse a los fines, estos no siempre están presentes en la realidad, puesto que existen matrimonios que por variadas razones no viven juntos ni deciden procrear.
Las objeciones anteriores no están focalizadas en lo particular de cada caso, sino que están relacionadas con lo dicho al principio; la definición de lo que es y deber ser el matrimonio es algo que no puede ser determinado de forma que todas estas relaciones estén acuerdo plenamente con este concepto. Puesto que el matrimonio no es algo que nace de forma natural ni está predeterminado por una fuerza superior, el matrimonio es una creación del hombre y está sujeta a cualquier cambio que éste determine. Y en el caso de estar determinado por una ley, esta puede ser modificada.
Lo importante en lo referente al matrimonio, es la utilidad de este contrato para las personas que forman una pareja y quieren establecer una serie de derechos y deberes entre ellos para auxiliarse mutuamente y mantener una seguridad con respecto a su patrimonio. Considero que el matrimonio deber ser definido a partir de los derechos y deberes antes mencionados. Es así como me resulta incomprensible que las parejas homosexuales no puedan contar con el derecho a establecer este contrato, ya que no es imprescindible que sean de distinto sexo.
En el artículo primero de la Declaración Universal de los Derechos Humanos se establece que todos los seres humanos nacen libres e iguales en derechos, y el segundo determina que estos derechos y libertades no pueden ser negados a ningún ser humano por ninguna condición especial que este posea. De este modo, al no dejar que las personas homosexuales puedan contraer matrimonio, se está pasando a llevar la igualdad de derechos y a su vez, se están negando estos derechos a partir de una distinción discriminatoria. Alguien podría cuestionarlo, ya que, en las legislaciones muchas veces se hacen distinciones con respecto a los derechos y no necesariamente por razones discriminatorias y arbitrarias. Se podría decir que no existe ninguna discriminación ni trato desigual, puesto que como el matrimonio está definido entre un hombre y una mujer, la discriminación existiría o seria real si no se permitiera a alguna de las partes celebrar matrimonio, debido a cierta condición que uno o ambos tuvieran, pero siempre considerando que fueran de distinto sexo. Pero esta crítica no la considero valida, puesto que como anteriormente mencionaba, el matrimonio es un contrato en el cual no es imprescindible que quienes lo contraigan sean de distinto sexo, por ende, tal distinción en la legislación seria arbitraria y no tendría sentido. A diferencia de otras distinciones que si tienen fundamentos, como las basadas en la edad.
Nuestra Constitución Política de la Republica en el artículo 1º, inciso 1 considera los primeros puntos de la Declaración Universal de los Derechos Humanos al asegurar la libertad e igualdad en dignidad y derechos para las personas. Por lo tanto, en nuestro país no solo se podría aceptar el matrimonio homosexual en base a la Declaración Universal de los Derechos Humanos, sino que también a partir de nuestra propia Constitución. Pero esto último no solo según el inciso 1º, sino que también del inciso 4º, que señala: “El Estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común, para lo cual debe contribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible, con pleno respeto a los derechos y garantías que esta Constitución establece”.
Al examinar este párrafo, ¿Podríamos decir que el Estado cumple con este rol de forma integra al no permitir el matrimonio homosexual? Pues evidentemente no, ya que una pareja homosexual que está junta y pretende tener una vida en común, no llega a tener una realización espiritual y material de igual forma que las personas que si pueden contraer matrimonio. Y en este caso no importa el número de personas que quieran o pretendan contraer el matrimonio, ya que la Constitución asegura la realización de cada uno de los individuos. Por otra parte, al existir personas del mismo sexo casadas, esto no afectaría de ninguna forma a otros individuos. Probablemente las personas que consideran como un acto inmoral la unión de las personas del mismo sexo podrían sentirse pasadas a llevar, pero esto sería algo personal y subjetivo, no contaría como un argumento lo suficientemente fuerte para no dejar de legislar el matrimonio homosexual. Ya que la existencia de este último, no pasaría a llevar ninguna libertad ni derecho de ningún individuo de la sociedad.
Además de lo anterior, la nueva ley de matrimonio civil, en el artículo 2º se dice que el matrimonio es un derecho esencial inherente a la persona humana. Esto representa de alguna forma, lo expuesto en este ensayo; reconocer el matrimonio como un derecho que le pertenece a las todas las personas.
En cierta forma es comprensible el creer que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer, puesto que factores históricos, culturales, sociales y principalmente religiosos han llevado a creer que esa es la forma correcta, y por ende única, de concebirse un matrimonio. Pero al momento de pasar a la legislación, pasa a ser un concepto susceptible a cambios. Con esto no se trata de quitarles los significados que estén más allá del aspecto jurídico, estos van a depender de cada pareja que contraiga el matrimonio, ya que todos tienen la libertad de hacerlo. Para algunos será como una unión ante su dios, para otros será una unión espiritual, o tendrá que ver con asuntos de tradiciones o costumbres. Pero siempre hay que tener presente que actualmente en nuestra legislación es un contrato, considerado como un derecho. Por ende, la crítica de este ensayo va dirigida hacia el establecer el matrimonio como un vinculo entre un hombre y mujer, ya que según lo expuesto, esta definición más fundada en aspectos religiosos que aspectos prácticos. De otra forma y tal vez más importante, las personas homosexuales al verse privadas de contraer matrimonio, no se le están reconociendo los derechos de libertad e igualdad estipulados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos y nuestra Constitución Política de la Republica. Por esas razones considero que el matrimonio homosexual, tanto en Chile como en los países que aseguren la libertad e igualdad entre las personas, debería existir como un derecho que es.